La Virgen de la Soledad luce su terno de luto, vistiendo de negro en memoria de los fieles difuntos. En esta ocasión, la Santísima Virgen estrena su tocado de plata, que realza la serenidad y el recogimiento de su semblante doloroso.
Su atuendo invita a la oración y al recuerdo de quienes partieron, reflejando el consuelo maternal de María y la esperanza en la Resurrección. 
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