La Parroquia

La Parroquia de Santiago el Mayor

La Parroquia de Santiago el Mayor es un testimonio viviente de la devoción y la riqueza histórica de nuestra comunidad. Su construcción, iniciada en el siglo XIV y culminada en el siglo XVI, revela una impresionante amalgama de estilos arquitectónicos, desde el mudéjar original hasta las adiciones barrocas de los siglos XVII y XVIII. El edificio se caracteriza por su planta rectangular con tres naves, siendo la central la más alta y ancha. El ábside, de crucería y con una cabecera cuadrada, y las arcadas dobles de ojiva túmida contribuyen a la grandeza del espacio, que está cubierto con una techumbre a dos aguas y una bóveda en la Capilla Mayor.

Altares y Retablos

El retablo mayor, elaborado a mediados del siglo XVII, es una pieza clave de la decoración interior. Compuesto por quince óleos, su estilo manierista escurialense se refleja en los cuatro Apóstoles que destacan por su singularidad. La imagen de la Inmaculada, transferida desde el convento de Franciscanos Descalzos durante la desamortización, está enmarcada en un altar de gran valor artístico. Este altar también presenta cinco pequeños óleos tenebristas con motivos de la letanías de la Virgen, obra del taller de Felipe de Rivas, colaborador de Alonso Cano.

En la nave del Evangelio, varios altares sobresalen por su valor histórico y artístico. El altar de Santa Lucía, que en realidad representa a Santa Catalina de Alejandría, y el altar de San Antonio, procedente del convento de San Francisco, son de particular interés. También se encuentra el altar de Ánimas, bendecido en 1744, y el altar del Nazareno, que conserva elementos de la crucería mudéjar y fue adaptado como capilla para el Santísimo en 1780. La imagen del Nazareno, documentada alrededor de 1615, se encuentra en un altar acompañado por María Santísima de los Dolores y el Evangelista San Juan, ambas del siglo XVII. El altar del Carmen, construido entre 1714 y 1718, también es de gran fervor, con una bóveda pintada que añade belleza y solemnidad a la capilla



La Hermandad de la Buena Muerte

Entre las destacadas imágenes y altares de la Parroquia, la figura del Cristo de la Buena Muerte es particularmente significativa. Esta imagen procesional, una talla de origen gótico que ha sido restaurada en 2015 por doña Pilar Morillo, refleja un profundo patetismo. Acompañada por la imagen de María Santísima de la Soledad, obra del destacado escultor Darío Fernández en 2017, representa un punto de devoción esencial para la comunidad. .




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